lunes, 28 de noviembre de 2011

I LOVE BALLET



"La primera vez que salí a ese escenario era como un león al que le habían abierto la jaula... Danzaba, giraba y saltaba sin que mis pies sintieran el suelo... Era ahora o nunca y ahí empezó todo lo que vendría después"
Ángel Corella.
Bailarín principal del American Ballet, Premio Internacional Benois de Danse, Premio Nacional de Danza, creador de La Fundación Ángel Corella, Director del Corella Ballet.

Atravesé esa puerta, pisé el suelo de parquet, oí las teclas del piano y la voz decidida de la profesora que contaba para que sus pequeñas alumnas no perdieran el hilo del adagio que bailaban.
Otra vez me atrapó ese mundo mágico y nuevamente recordé porque mi vida siempre estará unida a la danza de esa forma tan especial.
Crecí rodeada de medias rosas, vestidos, zapatillas, maillots y tutus que aumentaban de talla a medida que yo me hacía mayor. Nunca fui buena pero eso no importaba demasiado en mi universo paralelo donde yo soñaba despierta entre lentejuelas y acordes de Tchaikovsky.
La danza me dio centímetros, pero también fortaleza, resistencia, disciplina, constancia y grandes dosis de humildad. Y esa sensibilidad para el arte que me lleva hasta las lágrimas cuando algo está bien hecho. 
En aquellos años bailar era una actividad elitista. Las niñas de los papás más ricos de mi ciudad, asistían en demasía a sus tres clases de ballet semanales. Yo no era de ricos, ni de escuela privada, ni de casa céntrica... Tampoco tenía ese carácter competitivo que abundaba en las demás, yo sólo competía conmigo misma, para superarme un poquito cada día y para que mis papás estuvieran orgullosos. No se me ocurrió avergonzarme de mi procedencia, por el contrario siempre valoré tener esa oportunidad porque sabía el esfuerzo que suponía , y es verdad que no triunfé para el mundo pero sí lo hice para los mios y para mi. Porque, sin duda, no sería la misma persona si  parte de mi vida no hubiera transcurrido entre bambalinas.
Por eso hoy quiero recomendarte una exposición algo diferente, se trata
de Los Ballets Rusos (hasta el 12 de enero en Cosmo-Caixa Barcelona). http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforumbarcelona/losballetsrusos_es.html
Es una muestra organizada por el Victoria & Albert Museum de Londres y rescata la figura de Diáguilev (1872-1929) director de la compañía LOS BALLETS RUSOS, clave para entender la evolución de la danza en el s.XX. Él la vivía como algo integral y por eso daba importancia a todo lo que la rodeaba: bailarines, decorados, vestuario o carteles propagandísticos. En la expo puedes ver desde impactantes vestidos del siglo pasado, hasta zapatillas usadas por sus bailarinas fetiche o bocetos de vestuario, carteles y dibujos de la puesta en escena. Prodigios como Matisse, Picasso y Chanel trabajaron para la compañía y aquí entrarás en contacto directo con sus creaciones.
A mi me cautivó y me hizo abrir esa ventana de los sueños por la que de vez en cuando me sigo colando.

Te dejo hoy con un enlace muy cortito para que lo disfrutes si tienes 40 segundos. Es un pequeño extracto del "Pas de deux" La Solea con coreografía de María Pagés para Ángel Corella. Esta composición ha puesto a medio mundo en pie y a mi me sacó unas cuantas lágrimas de felicidad.
Corella ha estado estos días por Barcelona triunfando nuevamente con su compañía. Es increible lo que está haciendo este hombre por la danza española. Tiene Nueva York a sus pies pero ha decidido luchar por los bailarines de este país sacando su compañía adelante y creando su propia fundación que vela para que bailarines sin recursos puedan llevar a cabo su formación.
Aquí tienes un pedacito de virtuosismo en estado puro junto a su hermana Carmen.


lunes, 21 de noviembre de 2011

RESIDENCIAL EL BIENPASAR ¿DÍGAME?


"Ves cosas y dices: ¿por qué?, pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo ¿por qué no?" George Bernard Shaw.

Volvía a casa después de un día realmente duro cuando una música inesperada hizo que me detuviera.
Miré atrás y reparé en un pequeño edificio. Sus amplios ventanales me dejaron ver lo que ocurría en el interior: una cantidad enorme de gente mayor danzaba con alegría al son de una orquesta que les ofrecía los mejores ritmos remember.
Ya fuera individualmente, en pareja mixta o en dueto femenino, los presentes bailaban rítmicamente, mudados con sus mejores galas y derrochando grandes dosis de alegría.
No puede evitar detenerme a observar deliberadamente cual descarado voyeur. Lo que tenía ante mis ojos me produjo una alegría inmensa: gente guapa, elegante, danzarina , alegre y MAYOR.
Me trajeron a la mente las noches de chicas con mis amigas. Esas noches jóvenes en las que el único objetivo es ponernos guapas para nosotras mismas, cenar juntas, explicarnos las novedades, y después bailar sin pensar en nada más que en reír, mover el esqueleto y deleitarnos con la compañía mutua.
Recordé también que en una de esas noches les hice una pregunta:

YO (en tono muy contundente): ¿Cuando va a acabar?
ELLAS (todas al unísono y mostrando gran preocupación): ¿El qué?
YO: ¡¡¡ Este BIEN PASAR!!!

Todas nos echamos a reír recordando que, de crías, siempre pensamos que algún día se nos pasaría la fiebre, que quizás no tendríamos ya tantas ganas de estar juntas, de salir y de divertirnos. Afortunadamente  no sólo no se nos pasa, sino que va en aumento. Porque cuantas más responsabilidades tenemos, cuanto más se complica la vida, cuanto más cerca está la madurez, más necesitamos de esos instantes de desconectar, reír y disfrutar de la amistad.
Así que una cosa llevó a la otra y en un momento comenzamos a pensar en la vejez y en planificar nuestro proyecto para la tercera edad que, por supuesto, tiene una gran premisa: estar juntas.
Será un espacio agradable, con horario de visitas estipulado para poder llevar a cabo nuestras actividades diarias sin interrupciones, con un buen equipo de auxiliares que miren por nosotras que hemos decidido que sea masculino (no por nada eh, por el tema de la fortaleza, nada más) y, eso sí, un buen fisioterapeuta muy profesional que seleccionaremos con mucha cautela... Que tiene que mirar porque no perdamos movilidad y para eso, en la vejez, una tiene que estar un poquito motivada.
Tendrá nuestro espacio vital buena iluminación, vistas al mar y alguna que otra reminiscencia Manhattense, por los bellos momentos compartidos en New York.
Pensareis que se nos fue la cabeza y tengo que reconocer que un poquito sí, pero ayer viendo a esa gente mayor divertirse intensamente me creí de verdad la respuesta que me dieron mis amigas la noche de la pregunta en cuestión: EL "BIENPASAR" NO PASARÁ NUNCA.
Pensé que muchas de esas personas que tenía ante mis ojos habrían pasado por grandes dificultades y cargarían con vivencias difíciles pero que es cuestión de ponerle ganas y querer disfrutar porque la vida también vale la pena si de verdad te lo propones y el "bienpasar" puede ser una cuestión de actitud, una filosofía vital.
Estas reflexiones me han llevado a releer el libro "Corazón que siente ojos que ven" de Mercè Conangla y Jaume Soler creadores de la Fundació Àmbit (Instituto para el Crecimiento Personal de Barcelona) una organización no lucrativa que proporciona formación y recursos para el crecimiento personal. Es un "libro despertador" que invita a reflexionar y a preguntarnos si estamos viviendo lo suficiente. Nos propone gozar de nuestras horas de vida, soñar, jugar, aprender, arriesgarnos y vivir de verdad.
Me lo leí por primera vez el año pasado rodeada de unos paisajes extraordinarios cuando recorría Canadá. Te lo recomiendo porque invita a soñar, a revisar, a valorar y a descartar.

Dice Miquel Martí i Pol que los años tan sólo importan por aquello que cada cual asume como vida vivida, y yo digo que debe ser maravilloso mirar hacia atrás y tener el convencimiento de que VALIÓ LA PENA pasearse por aquí.
¿Y porque no soñar con acabar esos días junto a tus seres queridos en un espacio agradable y luminoso donde reine el buen humor?

"RESIDENCIAL EL BIENPASAR" reserva tu plaza en AMITY.



viernes, 11 de noviembre de 2011

CON P DE PATRIA.

"Tengo marcado en el pecho todos los días que el tiempo no me dejó estar aquí, tengo una playa y un pueblo que me acompañan de noche cuando no estás junto a mi.
Tengo una mañana constante y una acuarela esperando verte pintado de azul. Tengo tu amor y tu suerte y un caminito empinado, tengo el mar del otro lado tu eres mi norte y mi sur". Gianmarco - cantautor peruano-.

Dice mi amiga Sina que tiene más de 70 años que lo más importante en la vida es la familia y luego la Patria y yo desde que me hago mayor digo que amo profundamente la tierra donde he nacido pero que tengo muchas patrias.
La patria es el lugar de referencia, al que sientes que perteneces y con el que te unen vínculos sumamente especiales, el lugar-refugio al que uno siempre quiere volver. Por eso mismo yo tengo varias.
Una la forman mis orígenes: el barrio en el que crecí, con sus calles desordenadas y su gente humilde. La ciudad en la que vivo, que no es del todo bonita, pero es la mía y "tota la meva terra" por extensión. Después está ese pueblo de los veranos largos de mi infancia donde Don Quijote y yo soñábamos a la par, con sus norias de agua, sus molinos de viento y sus historias de brujas.
Otra patria la forman los lugares en los que he sido feliz: un pedazo de Plaza veneciana, una lluvia intensa en los campos de te de Sry Lanka, una playa perdida de Australia, un par de parques de New York, un garito de Amsterdam con olor a flores, unas sequoias de un bosque de California, un amanecer en el Sahara, un trekking por una montaña vietnamita, un hotel parisino o el recuerdo de mi primera visión de esa maravilla de los incas llamada Machu Pichu.
La otra patria sois vosotros: el calor de mi familia, la sonrisa de mi amor y los brazos siempre abiertos de mis amigos del alma.
Por eso tengo una patria en cada uno de los lugares del mundo donde tengo la suerte de tener un amigo. La tengo en Catalunya, en Daimiel, en Madrid, en Urugay, en Nueva York, en Colombia, en Japón, en Brasil, en Korea del Sur, en China, en Puerto Rico, en el Yemen y en Perú.
Permitidme que me recree un poquito en esos momentos inolvidables con mis queridísimos amigos peruanos en los que, al calor de una cerveza Cuzqueña y una buena conversación, cantábamos al unísono la preciosa canción de Augusto Polo Campos: "Y SE LLAMA PERÚ CON P DE PATRIA!" Los buenos recuerdos también son mi patria a la que vuelvo siempre que lo necesito.

El pasado viernes fui a visitar una exposición en Caixa Forum, se llama VENTANAS AL MUNDO e invita a asomarse. Se proyectan en ella una serie de cortometrajes donde descubres historias de personas de diferentes países que no viven en las circunstancias más favorables pero que luchan por salir adelante de la manera más digna.
Uno de estos documentales me conmovió profundamente, se titula La escuela de la calle de Maximiliano González y nos habla sobre el centro educativo Isauro Arancibia, único colegio de Buenos Aires que acoge a niños que viven en situación de abandono y extrema pobreza. Ellos son los auténticos protagonistas de este documental y a pesar de sus circunstancias vitales totalmente adversas y de sus historias personales absolutamente crueles y desgarradoras, luchan por mantenerse en pie, por drogarse menos, por estar más despiertos y un poco más limpios para poder asistir a la escuela. Viéndolos y escuchando sus palabras me dio por pensar que, en este caso, la escuela es su referente, el lugar al que volver cada día, el único sitio donde alguien los espera para recibirlos y decirles que sí, que ellos también hacen algo bien. La escuela es por tanto su única patria pues no tienen ningún otro sitio al que volver. Su familia les dio la espalda, su ciudad los margina, su país los esconde.
La escuela no sólo les dará la oportunidad de ser alguien en el futuro sino que les da la maravillosa opción de tener amigos en el presente... De relacionarse con sus iguales, de que alguien les eche el brazo por encima y de lo que más anhelan: SENTIRSE QUERIDOS. Sí, la escuela también puede ser una patria (por más que a determinada presidenta de comunidad no le entre en la cabeza).


Dice Joaquín que "al Lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver", en cambio yo pienso que lo maravilloso de haber estado es que luego puedes regresar siempre que quieras. Y os aseguro que lo hago, de vez en cuando (bastante a menudo, por cierto) me baño en las aguas cristalinas de Maldivas, me tomo un te en Ceylan o comparto un ceviche y un ratito de lo más agradable con mi familia peruana. Ese es mi mayor legado: los recuerdos felices, vivir todo lo bueno que me ofrezca este presente y el amor por mi gente... Vosotros sois sin duda MI PATRIA.

jueves, 3 de noviembre de 2011

¡LLUEVE!


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" El tiempo es un pájaro que nunca detiene el vuelo" Miquel Martí i Pol.


Caminábamos mirando al mar, muy cerquita de la vía del tren, cuando nos sorprendió una lluvia intensa... En ese momento este verano, que se resistía a dejarnos, empezó a ceder paso al otoño. Nos resguardamos bajo un túnel abandonado que la vegetación había invadido por todas partes. Tenía un algo de escondite secreto que, junto con la lluvia y el fin del verano, me transportó a la infancia.
En pocos minutos mi hipocampo se puso a trabajar como un loco, devolviéndome a toda velocidad las imágenes infantiles que tenía ahí guardaditas a buen recaudo en ese rincón del cerebro que funciona para que no nos olvidemos de quienes fuimos.
Recordé las tardes de juegos en la calle, los días de campo en familia, mis primeras puntadas con el hilo y la aguja dando clases de corte y confección en el garaje con la hija de la panadera... La primera clase de ballet, las horas frente al espejo danzando al son de cualquier música y los barquitos de vela que divisaba desde la ventana de la cocina de aquel quinto sin ascensor en el que fui tan feliz. Me vinieron a la cabeza los días de juegos con mi hermano tirados por el suelo mientras emulábamos ser una familia de gatos... Mi paloma Diana, mi tortuga Isabel, mi pato Pitu...Los viajes con mis papás, las noches de Reyes, las "chuches" en el sofá.¡Mi primera tarde de circo!
Y esos "tinglaos"con mis primas en los que el patio de una casa podía convertirse en una tienda, una peluquería, un estudio radiofónico o una sala de conciertos donde lo mismo actuaba la explosiva Sabrina que el dúo Pimpinela. Después vinieron los jueves de Super Pop, los Hombres G y esa carta que nos dio por escribir a Patrik Swaze (que pronunciabamos ESVACE). A mi entender son ellas, las primas cercanas y queridas, las primeras amigas que encontré en la vida.
Y luego está mi "Piguel", mi amiga desde tan niñas. Imposible olvidar los ataques de risa, los idiomas inventados (que aun hoy dominamos casi a la perfección), tus clases de dibujo, las mías de danza, los males de amores, los secretos y esas ganas nuestras de ser mayores.
Dice Eduard Punset en su libro "Excusas para no pensar" que la especie humana es la única conocida en la que el macho conserva durante toda la vida un nivel de infantilismo mucho mayor que la hembra... Ellos nunca dejan del todo de ser niños, como muestran en su comportamiento, juegos y pasatiempos. En cambio, afirma también, las hembras olvidamos fácilmente la infancia.
En la tradición milenaria de las tribus Navajo y Lakota, marcadas por la gestión matriarcal, se consideraba que el hombre de la casa no superaba nunca los doce años de edad, de esta manera la ignorancia y el menosprecio por parte de su suegra, que no aceptaba que el marido de su hija superara a esta en virtudes, quedaba plenamente justificado. (Ya se sabe que como una madre ¡"na de na"!).
Pero yo me quedo con lo bueno, con esta capacidad de los chicos para no dejar nunca de ser niños: ¿Veis hombres como también tenéis mucho que enseñarnos?
Ha pasado el tiempo, hemos hecho nuestra vida, mis primas ya son mamás y yo soy tía. Ahora es mi querida sobrina la que disfruta, con esos ojos suyos llenos de vida, de su primera tarde de circo. 
La paloma Diana voló, la tortuga Isabel la palmó y me comí a Pitu sin saberlo (todo el que me conoce sabe muy bien el trauma que tengo por haberme comido a mi pato- mascota).
Las circunstancias vitales no siempre son favorables y como dice Serrat en ocasiones no sólo llueve en la calle "Aveces lo hace en el corazón y uno no sabe muy bien por qué" (o tal vez sí). Sea como sea voy cumpliendo años y acumulando experiencias con la certeza de que "EL ESPÍRITU DE CUANDO TENEMOS TRES VIVE CON NOSOTROS HASTA QUE CUMPLIMOS 100". Lo dice Takao Hensch, neurocientífico asiático, y ya se sabe que en la investigación y la filosofía vital, los asiáticos nos llevan mucha ventaja.
¡Otra vez llueve! Miro las gotas deslizándose por ese cristal que también me devuelve mi reflejo y compruebo feliz que no es tan distinto del de la renacuaja pecosa de ojitos tristes de 30 años atrás. Su esencia sigue intacta y en este momento, en que la tengo delante, le prometo aprender de los chicos y no olvidarme nunca más de ser NIÑA.