jueves, 16 de abril de 2015

ESCAPADA AL SUR DE FRANCIA

 


Me encanta viajar. Descubriendo mundo, mezclándome con personas diferentes, probando otros sabores, me siento en estado de gracia, feliz.
Ahora con un bebé tan pequeño hay que adaptar algunos horarios, mirar mejor donde te metes a dormir y hacer alguna que otra anticipación, pero sin duda se puede. Esta ha sido nuestra primera escapada familiar con un bebé de un mes y una perrita de cuatro meses y ratifico: ¡Se puede!
Hemos estado en el sur de Francia en el Languedoc-Rosellón una zona bellísima entre el Delta del Ródano y los picos pirenaicos bañada por el Mediterraneo. Ideal para hacer vida tranquila, dar largos paseos y recorrer carreteras que serpentean entre viñedos, castillos cátaros y las aguas tranquilas del Canal de Midi, milagro de la ingeniería del s.XVII que hizo posible la unión entre Atlántico y  Mediterráneo.

 
Nos alojamos en un complejo de casitas llamado PORT MINERVOIS muy modestas pero con todo lo necesario y a un precio espectacular situadas en un emplazamiento precioso en un pueblecito llamado Homps justo delante del canal. Ideal si vas con niños porque la zona es acotada y hay parque y piscina. Justo delante un lago precioso y multitud de caminos para pasear.
 


La zona es maravillosa, enamora la tranquilidad de los pueblecitos cercanos bañados por el canal como Le Somail, o por el Mediterraneo como Cruissan, espectacular pueblo-fortaleza totalmente circular.
 
 

También tomarle el pulso a Narbonne una ciudad no excesivamente grande pero bella, llena de vida y repleta de gente muy guapa con esa elegancia y ese estilito francés refinado que tanto me gusta. Parada recomendada en Narbonne la Creperie d'Oc, crepes dulces y salados buenísimos, unas ensaladas espectaculares y unos precios estupendos.
 
Y luego está Carcassonne que siempre tiene una visita a pesar de no ser mi pueblo medieval favorito, ni el más auténtico, esa vista de la Cité siempre conmueve un poco y la Cassolette de canard y las peras al chocolate que puedes comerte en el Restaurante Le Chateux conmueven mucho más.

 



 
 
 

Como en todo periodo vacacional he  ido bien acompañada de dos libros muy recomendables.



Me encanta la atmósfera tan peculiar que es capaz de crear Máxim Huerta en sus novelas "Una tienda en París" no es una excepción, muy ameno y de lectura rápida, ideal para unas vacaciones.  El libro "De Gandía a la Casa Blanca" de Ruben Figueres, emprendedor español afincado en Chicago, es de esos que te hacen pensar que un cambio de vida es posible, que uno puede ir en busca de sus sueños y que siempre hay quien tiene el coraje de crear un mundo a su medida.

Hubo tiempo también para hacer alguna que otra compra y no hizo falta ir a ninguna tienda muy sofisticada, en el Carrefour de Narbonne me topé con una sección espectacular de cosmética natural: productos bio, totalmente ecológicos, libres de parabenos y creados en empresas respetuosas con el medio ambiente. No hace falta decir que me volví loca.
 

Entre los descubrimientos la marca Le Petit Olivier, uso estas pastillas de jabón artesanal incluso para la cara y es maravillosa la sensación de limpieza y suavidad que dejan en la piel.

 
Pero sin duda lo más bello de este viaje ha sido disfrutar de mi familia, de mi bebé tan chiquitín y de nuestra perrita Lila que ha sido feliz en plena naturaleza. Hasta ahora no sabía que un paseo al atardecer podía ser tan placentero, que pudieran darse tantos besos por minuto ni que la mirada de un ser tan pequeñito conseguía derretir de tal manera el corazón de una madre.
 
 
Y de un padre :-)
 
 

 


 

domingo, 15 de marzo de 2015

MI PEQUEÑO MILAGRO



La ilusión se hizo latido, el latido un garbancito en su interior, poco a poco el garbancito tuvo dedos, labios, corazón... La ilusión cumplió sus cuentas, del latido a la caricia del dolor, la mirada que despierta guarda en su inocencia TODO LO QUE SOY. "Cuando Pedro Llegó" Pedro Guerra.

Los días de barriga, de dulce espera, de pataditas por la noche, de acondicionar el nido, de prepararte la habitación, de soñarte a cada instante, de escribirte cartas, de tocarte con mucha piel de por medio, de besar la imagen de las ecografías, de hablarte sin verte, de ponerte música, de encender velas a la Virgen de la Esperanza... Han dado paso a los días de teta, de miradas embelesadas, de pañales, de llantos, de besos dulces, de caricias suaves, de amor incondicional, de amor de mamá, de amor de papá, de amor a tu papá.
 
Traerte al mundo no ha sido fácil desde el principio: mucho tiempo soñándote, muchas lágrimas, mucha frustración...  Y de pronto un día empezaste a ser verdad y esa idea dio un giro radical a nuestra vida llenándola de esperanza, de felicidad, de buenos augurios, de confianza plena en que lo mejor está por llegar: tú, nuestra familia, lo mejor.
 
Naciste de noche con mucho dolor y complicaciones que no esperábamos pero eres un luchador desde tu primer minuto y aquí estás para contarlo. El dolor y la incertidumbre decidieron dejarnos un paréntesis de segundos para poder vernos y sentir el tacto más suave que jamás imaginé, tu cabecita en mis labios, tu perfume a vida, tus ojos clavados en los míos, el instante más poderoso de mi vida. Esa vida que hubiera dado por ti sin dudarlo en esa misma camilla, en ese mismo momento en que tú viste la luz y yo conocí a mi gran amor.
 
Y he vuelto a enamorarme de tu padre cada día desde entonces, cuando veo como te cuida, cuando me siento también tan cuidada, tan respaldada, tan protegida y tan querida. Cuando os veo dormir a los dos abrazaditos y cuando siento que  hace de nuestra casa un refugio en el que parece que nadie podrá hacernos daño jamás.
 
No te niego que a ratitos echo de menos ser yo, peinarme, ponerme un vestido y esas cenas románticas improvisadas con tu papá o nuestros lunes barceloneando sin rumbo fijo . Y también se que añoraré la espontaneidad de los planes, las tardes de cine y de teatro, las noches de furgo en cualquier cala de la Costa Brava,  los viajes exóticos...Sin embargo ni por un segundo cambiaría ni uno sólo de esos instantes por tenerte aquí.
 
No todo es idílico: a los dolores de mi cesarea se han unido los del pecho, aveces lloras y no se qué te pasa, tengo sueño cuando no duermo por la noche y mis hormonas están en un baile continuo y no me entiendo ni yo.  Y es que vivo sin vivir en mi como Santa Teresa de Jesús.
Pero pasan los días y cada vez estamos mejor, y cada vez nos conocemos más y cada vez tenemos más momentos de felicidad.
 
Y podría mirarte una eternidad y agarrar tu manita durante horas sin soltarla y acariciar tu pelo y dibujar tus labios con mi dedo y olerte sin parar y cantarte nanas y decirte lo mucho que te quiero mientras duermes. Y se que esto no ha hecho más que empezar y aprenderemos juntos y creceremos juntos y seguramente nos equivocaremos juntos pero tiraremos hacia adelante con este amor inmenso que nos unirá para siempre.
 
Y también se que no hay nada comparable a poder llamarte hijo, a ser tu MADRE y a que tú me hayas dado lo que siempre soñé: mi propia familia.
 
Gracias hijo, gracias amor, gracias Albert.

 

miércoles, 18 de febrero de 2015

CAMINO A LA ESCUELA

 
Esta semana fui al cine a ver una de esas historias conmovedoras hasta la médula que no te deja indiferente y te hace reflexionar increíblemente sobre un montón de aspectos vitales.
En realidad son las cuatro historias, reales y extraordinarias, de cuatro niños que deben enfrentarse diariamente a la adversidad y a los peligros más salvajes para poder llegar a la escuela.
Los cuatro viven en puntos muy distantes del planeta pero comparten circunstancias muy similares: una distancia abismal y peligrosa a sus centros de estudio, unas ganas impresionantes de aprender y una convicción férrea a pesar de su corta edad de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor, a un futuro deseado en el que ellos podrán cambiar el mundo.
 

Carlitos tiene 11 años y vive en la Patagonia Argentina. Recorre dos veces al día más de 18 km a caballo con su pequeña hermana cruzando montañas y grandes llanuras por regiones totalmente inhóspitas, soportando las inclemencias del tiempo y los peligros de un terreno agreste y despoblado.
 
 
 
Jackson tiene 11 años y vive en Kenia, dos veces al día él y su hermana menor caminan 15 km a través de la sabana sorteando peligrosas familias de elefantes y animales salvajes. Es aterrador ver el miedo en sus ojos y ser consciente de que se juegan la vida a cada paso, recorriendo 30 km de peligro atroz para poder aprender.
 
 
 

Zahira tiene 12 años y vive en el Atlas Marroquí. Dos veces a la semana recorre 22 km atravesando montañas hasta llegar al internado en el que reside toda la semana para poder asistir a la escuela.
 
 
Samuel tiene 13 años y vive en India. Debido a su discapacidad no puede andar pero asiste diariamente al colegio empujado por sus dos hermanos menores durante 4 km en un silla totalmente rudimentaria. Su sonrisa, su arrojo, sus ganas de prosperar en la vida harán que no puedas olvidarte de él.
 
 
Te recomiendo fervorosamente este documental de Pascal Plisson que ya han visto dos millones de espectadores en todo el mundo. Si puedes prioriza la versión original, precioso oír sus voces y no perder ni un ápice de su expresión, de su inquietud y alegría.
Si estás por Barcelona puedes rematar la tarde viendo la exposición fotográfica que se muestra sobre la película en el Palau Robert.
 
El documental nos acerca a realidades muy duras pero nos deja con un buen sabor de boca que radica en la convicción absoluta de estos niños de estarse labrando el mejor futuro posible gracias a su esfuerzo.
Carlitos será veterinario, quiere seguir poblando las tierras recónditas de su familia, cuidando de sus animales y de sus terrenos.
Jackson será piloto, por fin podrá ver la sabana desde las alturas y ya no existirá el miedo ni el peligro de que familias enteras de elefantes puedan atacarle.
Zahira será maestra y convencerá a todos los padres de que la educación es el mejor regalo que pueden entregarle a sus hijos.
Samuel será médico y descubrirá como ayudar a andar a niños como él.

viernes, 30 de enero de 2015

AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS

"Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón" Joan Manuel Serrat.

Mi dulce espera está siendo una experiencia grandiosa. Dar vida con tu vida, albergar un hijo, sentir como crece, vivir la ilusión, los nervios, la ansiedad y el miedo, saberte tan distinta... Supongo que para toda mujer es una experiencia única, contundente, absoluta. Yo ya no pensé que pasaría por ella, así que además de todo eso es increíble y tan emocionante que me resulta extremadamente difícil describirla.
He tenido la suerte de poder hacer un parón profesional durante los dos últimos meses y ahora que mi niño está a punto de llegar ya casi miro con nostalgia estos días de barriga, de paz, de aprendizaje, de tener tiempo, de conectar tanto con la belleza.
He aprovechado bien este paréntesis y me hace ilusión compartir algunas de las cosas que he hecho, que he aprendido, que he descubierto.
Para empezar he cumplido mi sueño de aprender a tejer, admiro tanto a las personas que saben crear con sus propias manos que me he aliado con ellas y por fin soy capaz de hacer mis cositas de ganchillo.

 

 

También he tenido la gran suerte de que unas costureras estupendas me inviten a pasar las mañanas de los jueves rodeadas de hilos, agujas, telas preciosas, desayunos exquisitos y un sinfín de risas. Ese Club de los jueves vale sobretodo por su calidad humana, por su generosidad y por esa capacidad de hacerte sentir como en casa. ¡Y que colchitas más lindas tiene mi niño!

 

He tenido tiempo para leer.
 
 

 
 
 
 
Y para escribirle cositas a mi hijo.
 



 
Y he hecho compritas que han amenizado estos momentos de creación y cultivo de la mente.
Como este quinqué que alumbra mis lecturas, conseguido en una de las tiendas de inspiración vintage que ahora encuentras por cada esquina de Barcelona (¡que ganas tenía de un quinqué!).


O estas velitas e inciensos de Zara Home y de Mr Wonderfoul que huelen a felicidad absoluta.
 
He tenido tiempo también para tocarme la barriguita al calor de mi aceite antiestrías de Weleda de almendra dulce, jojoba, germen de trigo y extracto de árnica. 100% natural, ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Enamoradísima de esta marca. Un gran descubrimiento.




Como entrañable ha sido descubrir la marca Nórdica Lolo Bebé que se dedica sólo a hacer saquitos de lana totalmente artesanales con forro micropolar interior que se adaptan perfectamente al bebé de 0 a 4 meses. Albert va a ir muy calentito.

Y las mandolinas de Bambú Aden + Anais totalmente diferentes a todo lo que hayas tocado hasta ahora. El tacto y la delicadeza que desprenden son increíblemente agradables.

 
 
No sólo he descubierto cosas materiales, esta etapa tan bella también me ha regalado amigas nuevas y me ha reconfirmado que las de toda la vida siempre seguirán a mi lado.
 
 
 
Disfrutar de ellas, tomar cafés (descafeinados), barcelonear en busca de nuevos descubrimientos, sentir su calor, disponer de sus consejos... Ha sido un gran regalo.
Me dejo muchas pequeñas - grandes cosas que he vivido durante estos meses. Se que ahora empieza lo bueno pero también se que nunca olvidaré este acontecimiento vital tan intenso, tan bello.
Acabo con una pequeña cosa que también ha venido a nuestras vidas en este momento tan dulce y que la ha endulzado más si cabe. Nos hace muy felices y sabemos que será una gran compañera para nosotros y para nuestro hijo Albert: nuestra perrita Lila, una cachorrita Yorkshire, un regalo de una familia realmente especial. En tan sólo un mes ya es una más en casa, y se ha ganado todo nuestro amor.
 



viernes, 16 de enero de 2015

¡SORPRESA! GRACIAS AMIGAS

Este sábado tuve la suerte de vivir una de las sorpresas más preciosas y especiales de toda mi vida. Mis amigas, las que siempre han estado ahí desde hace más de 20 años se habían compinchado para organizar una fiestecita en honor a mi bebé.
Es increíble vivir un momento tan deseado y especial con personas tan maravillosas al lado. Sentir que tu alegría es su alegría, que tus miedos son sus miedos y que siempre estarán ahí a pesar de que el tiempo pasa y las responsabilidades se multiplican.
Todas saben lo que es tener hijos y por eso mismo deseaban que yo pudiera vivir este sueño que no acababa de hacerse realidad. Cada día me hacen sentir que este bebé también es un poquito suyo y me consta que saber de su existencia las llenó de felicidad, que hubieron lágrimas de emoción y que desean, como yo, que todo salga bien. Es una suerte haber podido contar con ellas desde el primer minuto para compartir mis alegrías, mis inquietudes, mis angustias, mis temores y las fotos de mi barriga.
La fiesta empezó a las 18h cuando al llegar a casa encontré un universo azul.

Todo estaba decorado con motivos marineros: barquitos de papel, banderolas a rayas y sombreritos. Mi comedor destilaba estilo navy.
Lo más bonito es que todos y cada uno de estos motivos desde la decoración hasta la deliciosa merienda estaba hecho por mis amigas, cada una se encargó de algo, todo era artesanal, bonito y delicioso.
Seguro que Esther llevó la voz cantante porque sabe mucho de organizar eventos (y ojalá se atreva a ser emprendedora y deleitar al mundo con todas sus ideas). Ella se encargó de gran parte de la decoración y también de prepararnos un pastel de limón con semillas de amapola y unos cupcackes deliciosos.


Los blancos de manzana con especias y nueces pecanas, con frosting de queso y los azules de chocolate con vainilla. Hasta ahora los mejores que he probado!!

Pero todas absolutamente todas pusieron su granito de arena: había limonada natural de color azul en botellitas personalizadas, palomitas caseras en bolsitas con nuestros nombres, cookies de chocolate... Y para completar la decoración pasteles de pañales y un montón de regalitos envueltos de azul.


Como siempre que estamos juntas brillaron las risas y las confidencias. ¿Qué tienen estas chicas? ¿Qué tiene esta amistad tan pura? Pasan los años y sin embargo estar con ellas me hace sentir que el tiempo no ha pasado en absoluto, que queda mucho de aquellas niñas de cole y de instituto. Que nos despojamos de todo cuando nos reunimos: de obligaciones, carreras profesionales, preocupaciones familiares...


Por fin llegó el momento de abrir los regalos. Entre otras muchas cosas mi niño tendrá la suerte de ir muy abrigadito este invierno gracias a este buzo Burberry.



También recibimos esta preciosidad artesanal para la habitación, todo lo marinero me gusta muchísimo en decoración infantil así que estoy encantada.


Y estos productos Weleda  por los que siento absoluta adoración. Esta marca selecciona materias primas naturales procedentes de cultivos biológicos. Hace un uso responsable de los recursos naturales y preserva la biodiversidad, sometiéndose a los mínimos procesos de transformación. Las fórmulas son 100% biodegradables y se utilizan envases reciclables. He usado mucho las cremas y aceites durante el embarazo y quiero seguir haciéndolo con mi bebé.





En un momento determinado de la tarde me comunicaron que no pensaban irse. Así que mi fiestecita baby shower acabó convirtiéndose en una fiesta de pijamas con todas las de la ley, como las que hacíamos ¡¡hace 20 años!! Prepararon la cena, deliciosa por cierto, y seguimos charlando y compartiendo.
En medio tuve que pasar alguna que otra prueba, demostrando que sabré apañármelas con un bebé y escuchando sabios consejos.
Lo pasamos genial, disfrutamos cada momento y se nos hizo muy cortito. Después de dormir unas horillas preparamos un rico desayuno y acabó mi gran sorpresa bastantes horas más tarde de que hubiera empezado.
Pero lo que no acabó es esta sensación tan linda que me invade desde entonces,  de sentirme querida e importante para mis amigas, de saber que tengo al lado a las mejores y que ya no hay acontecimiento vital que pueda separarnos. Todo lo que diga a partir de ahora sonará a tópico así que sólo: MIL GRACIAS, se que seré una madre infinitamente mejor porque VOSOTRAS SEGUÍS A MI LADO.







sábado, 27 de diciembre de 2014

CAMBIANDO MI TRADICIÓN ¡FELIZ 2015!

En este hogar mío estamos muy aferrados a nuestras propias tradiciones.
Quizás porque vivo con la persona más navideña del mundo, quizás porque su alma es bondadosa por naturaleza, quizás porque ha decidido no renunciar jamás a esa faceta infantil tan suya... Tal vez por todo eso, a mi chico siempre le acompaña el espíritu navideño.
Sacar esa caja del desván llena de figuritas traídas de nuestros viajes por el mundo es uno de sus grandes momentos del año. Yo, que no puedo vivirlo igual, lo miro satisfecha y admirando esa ilusión, esa luz en sus ojos, esas ganas de sobreponerse y de creer en la magia, pase lo que pase.
Y es bonito mirar este árbol que dice tanto de nosotros, de nuestras experiencias, que está decorado con tantas vivencias en los cinco continentes.
 
Con angelitos del Perú.




Algunos adornos canadienses.


 Con un tranvía de San Francisco.
 
 

O con bolitas navideñas suecas... Entre otros detalles traídos de Australia, Nueva York, Noruega, Finlandia...

Somos unos trotamundos afortunados. Quizás por eso decidimos un día empezar el año viajando, nos parece de buen augurio,  y lo hemos mantenido durante mucho tiempo. El día 1 de enero después de las 12 campanadas cogemos un avión y amanecemos en cualquier lugar del mundo como por arte de magia.
Este año la navidad nos trae un deseo aún más grande que nos hace alterar en parte nuestra tradición más arraigada, porque este año todo mi mundo se llama Albert como su papá y está dentro de mi barriga esperando a ver la luz. Ese es el maravilloso motivo por el que empezaremos el año viajando pero más cerquita y sin aviones. Un lugar tranquilo en las montañas cercanas de nuestros maravillosos Pirineos nos espera para seguir pidiendo deseos.
 
 
 
¡FELIZ 2015! Os deseo lo mejor del mundo.