¿Un sábado perfecto?
Es primavera, hace sol, tengo planes, estoy contenta.
Barcelona está hermosa, hay bullicio en las calles, la gente por una vez no agacha la cabeza... Tenemos ganas de mirarnos, de sonreirnos, de decirnos con nuestra expresión de júbilo ¡Que sí! ¡Que ya está aquí la primavera!
Me he tomado una deliciosa taza de chocolate en la Granja Viader. Un lugar con una historia apasionante.
Abierta desde 1870 ubicada desde entonces en la Calle Xuclà, y regentada por la misma familia. ¿No es un triunfo absoluto?
No sólo puedes tomar el mejor chocolate de Barcelona, además puedes comprar embutidos y quesos de elaboración propia... Hechos con sus materias primas exquisitas en su obrador y con la misma receta de los bisabuelos fundadores.
Aquí mismo, en 1931, se creó el Cacaolat.
No lo pienses ni un minuto, siéntate a la mesa donde Mosseny Cinto Verdaguer y Pablo Picasso, degustaban el más rico de los chocolates.
Salgo de Viader con el estómago lleno, y tengo que caminar poco, mi siguiente parada está cerca, me dirijo al MERCADILLO VINTAGE DEL RAVAL. Es sábado, hace sol, la calle Riera Baixa se convierte en un popular mercadillo alternativo. Las tiendas sacan sus mejores ofertas y encuentras ropa, zapatos, bolsos, joyitas de segunda mano y discos de vinilo.
Me recreo en esas ropas, en esos objetos del pasado... Disfruto de esas reliquias y me premio con alguna. ¡Eso seguro!
Y después del chocolate, del paseo vintage y del regalito. Me voy, ahora sí, al mercado por excelencia de Barcelona. El mercado de los mercados: EL MERCAT DE LA BOQUERÍA.
En pleno corazón, en las Ramblas de Barcelona... La historia es que hace dos siglos los vendedores ya premiaban a sus clientas con una flor y de ahí que los floristas eligieran Las Ramblas para instalarse eternamente.
Los 2600m2 de este mercado constituyen una experiencia única y multisensorial. Puro deleite para gusto, olfato, vista y tacto.
Paseo sus 300 puestos.
Donde lo mismo encuentras zumitos recién hechos.
Que frutas exquisitas...
O huevos de Emú.
Sin embargo hoy se me antojan vieiras...
Y unos taquitos de jamón recién cortados.
Así que me retiro, con unas ricas viandas... Listas para cocinar en mi cocina y degustar en mi terraza, al son de esta explosión de vida con la que nos deleita hoy la primavera.
¿Se puede pedir más a un sábado por la mañana?














































