domingo, 16 de octubre de 2011

BCN - NYC



Fred  Ebb. BSO Chicago "el musical".
"Vamos ven se enciende la ciudad… Te van a provocar mis medias al bajar. Dale gas te llevaré a un lugar, hay ginebra y ron, el piano es un volcán. Te pondrás zapatos de charol, con su trompeta Louis al blues dará calor. Corazón bailemos sin control… AL SON DEL JAZZ!!!"




Para bien o para mal hay veces que la vida te da más de lo que puedes procesar, entonces es bueno hacer una pausa y VALORAR. Me siento tremendamente afortunada de haber podido hacer esa pausa hace ahora poco más de un año. Ese paréntesis se llamó Nueva York y fue una de las experiencias más gratificantes de mi vida.
Cuenta una historia que las águilas reales al cumplir cuarenta años deben elegir si quieren vivir cuarenta más (son unos animales muy longevos) entonces tienen que desprenderse ellas mismas de su pico, uñas y plumas y tras un proceso de renovación en soledad, volver a salir al mundo… Seguramente la historia no es cierta pero es una bonita metáfora. Tarde o temprano la revolución personal llega, y es bueno que llegue, hay que hacer balance, encontrarse a uno mismo y decir, a partir de ahora, ESTO SÍ Y ESTO NO. No siempre te va a gustar todo lo que descubras, pero vale la pena asumir ese riesgo.
Yo tuve mucha suerte, pude alejarme de todo y aterrizar en NY preocupándome sólo de dos cosas: estudiar inglés y mantener un idilio diario con la ciudad de mis sueños. Lo más importante que me quedó de esa experiencia fue: 1. Saber que soy más capaz de lo que pensaba y 2. El convencimiento de que los sueños SÍ se hacen realidad, siempre que los lleves a cabo en la medida de tus posibilidades. Mi apartamento no tenía ni medio lujo, le sobraban agujeros y un ratoncillo negro y travieso acabó convirtiéndose en mi mascota. Pero viví en Manhattan en el Theatre District en pleno Broadway y a un  minuto de Times Square.
Yo, que dije más de cien veces de los 5 a los 25 años eso de “mamá quiero ser artista” viví en Broadway entre actores, cantantes, rodajes y colas kilométricas de gente preparada para una audición soñando con su primera oportunidad. Casi nunca me sentí sola, era imposible entre tanta diversidad, opción cultural y letrero luminoso…
Mi entrada a la city fue con una de esas amigas de “nueva creación” con las que te conoces de mayor y casi siempre quedas en compañía de las parejas. Ella tenía ganas de venir cuatro o cinco días y yo pensé que sería divino pasar esos primeros momentos de mi aventura en compañía… Lo que no sabía es que reiríamos tanto, que nos compenetraríamos tan bien y que charlaríamos sin descanso. Cuando se fue llegó la hora de la verdad, sola tan lejos de casa, sin nadie conocido, en una ciudad tan inmensa… Pero también disfruté mucho del NY en soledad, patee muchas veces esas calles, pasé días enteros en Central Park sin más compañía que mi libro de inglés y mi cámara de fotos, recorrí todo Manhattan, busqué sitios interesantes, fuí a exposiciones, conciertos, garitos con clase, tiendas curiosas… Investigué los otros distritos, lugares remotos y hasta cogí algún tren que me alejó varias horas de la ciudad y me mostró un panorama totalmente distinto… Pero enseguida echaba de menos Manhattan y volvía tan pronto como podía.
Y entonces, justo cuando mataba por una tarde de amigas, vinieron ellas… Dos de mis amigas de toda la vida… A una ya la esperaba, la otra se presentó por sopresa y tal impacto me causó una ceguera momentánea en el aeropuerto de Queens.
Entonces la ciudad se transformó… Manhattan empezó a brillar de una manera aun más intensa. Pasamos interminables tardes de paseos y confidencias, noches locas al son de la música en directo de nuestro garito preferido del Noho, Gonzalez y Gonzalez (http://www.arkrestaurants.com/gonzalez.html) amenizadas con los mejores mojitos probados en la vida, siempre y cuando los hiciera Ivan o el señor Felipe.
Y luego están ellos, mis amigos newyorkinos, los que no quería hacer por no sufrir con la separación, pero el destino me los tenía preparados y ahora los conservo como un tesorito de esos que ya no esperabas. 
Así que New York no sólo me dio la oportunidad de hacerme más amiga de mi misma, sino también de consolidar una amistad, disfrutar de mis amigas de siempre, vivir con una de ellas durante un mes (algo que conservo de verdad en un rincón del alma) y hacer amigos nuevos.
Esos a los que hoy recibo con ilusión en Barcelona e intento transmitir todo el amor por esta, mi ciudad, a la que tampoco le faltan opciones.
Hace bien poquito (aprovechando una de esas opciones) he estado viendo el musical Chicago, en el Teatre Tívoli (http://www.chicagoelmusical.es/). Tengo que recomendártelo encarecidamente incluso si no eres muy amante de los musicales. Divertido, súper dinámico, con un reparto estupendo y una banda sonora que a mi me encanta. Aplaudí como loca con las manos y con los pies (es algo que hago cuando la obra me gusta de verdad intentando contribuir a aumentar los aplausos). Tantos años danzando no me permitieron ser artista pero sí saber cuando algo está bien hecho y este musical de verdad lo está... Lo malo cuando me gustan tanto es que luego estoy toda la semana bailando por el pasillo de mi casa, reproduciendo los pasos y la banda sonora y os puedo asegurar que llevo cuatro días convertida en Roxie Hart (una de las asesinas protagonistas) pasillo arriba, pasillo abajo.
Y si lo que te apetece es ver arte pictórico, relacionado con estas dos ciudades tan bellas y que tanto tienen en común, puedo recomendarte la exposición que he ido a ver hoy mismo con las chicas. La artista Trini Gómez es la creadora de esta muestra llamada BCN-NYC (en el Edifici de la Pressó de Mataró) que muestra a través de bonitos óleos paralelismos entre lugares emblemáticos de estas, nuestras dos ciudades favoritas.

3 comentarios:

  1. Qué mejor que celebrar este post de Amity haciendo un homenaje al musical, hoy es el 50 aniversario de West Side Story, celebrémoslo bailando y cantando porque todos queremos vivir en america...

    http://youtu.be/Qy6wo2wpT2k

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  2. Hola guapa! Me ha encantado la entrada, los recuerdos y ese toquecito de melancolía que te da el haber vivido momentos tan entrañables.

    Me quedo con todas tus recomendaciones y estoy segura de que Nueva York te extraña mucho! Un abrazo grande,

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  3. Nica, menuda nochecita me estás dando, provocando recuerdos tan bonitos. Yo estuve casi un año viviendo en París, estudiaba francés y comencé como au pair. Fue una experiencia maravillosa, allí me hice adulta, fui con 18 años, sin conocer a nadie y no tuve visitas, pero hice amistades y conocí muy bien una ciudad maravillosa.

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