¡SÍ!

"Menos mal que por momentos, en esta amnesia de vida, menos mal que aparecías, con el sonido de tu risa, menos mal que me abrazabas para luego yo besarte, menos mal que estás en mi..." "Menos mal". M. Carrasco. Tenía veintipocos cuando me despertó el roce de una rosa en la mejilla. El chico de mis sueños sujetaba esa rosa sentado a los pies de la cama individual de mi habitación de toda la vida. Me hizo levantar apresuradamente, me metió en su coche con la maleta que había preparado mi madre y amanecí rodeada de canales y góndolas en la bella Venecia. Esa misma noche mientras paseábamos la Piazza San Marco y yo lloraba por una mezcla de felicidad desbordada y admiración del paisaje, repitiendo una y otra vez que era el sitio más bonito que había visto en mi vida... Mi chico se arrodilló y me pidió compartir la existencia mientras me hacía entrega de un anillito precioso con un pequeño brillante, que a mi, en ese momento me pareció de dimensiones extraor...