sábado, 12 de mayo de 2012

MERCADILLEANDO OTRA VEZ

¿Un sábado perfecto?
Es primavera, hace sol, tengo planes, estoy contenta.
Barcelona está hermosa, hay bullicio en las calles, la gente por una vez no agacha la cabeza... Tenemos ganas de mirarnos, de sonreirnos, de decirnos con nuestra expresión de júbilo ¡Que sí! ¡Que ya está aquí la primavera!

Me he tomado una deliciosa taza de chocolate en la Granja Viader. Un lugar con una historia apasionante.
Abierta desde 1870 ubicada desde entonces en la Calle Xuclà,  y regentada por la misma familia. ¿No es un triunfo absoluto?


No sólo puedes tomar el mejor chocolate de Barcelona, además puedes comprar embutidos y quesos de elaboración propia... Hechos con sus materias primas exquisitas en su obrador y con la misma receta de los bisabuelos fundadores.

Aquí mismo, en 1931, se creó el Cacaolat.


No lo pienses ni un minuto, siéntate a la mesa donde Mosseny Cinto Verdaguer y Pablo Picasso, degustaban el más rico de los chocolates.


Salgo de Viader con el estómago lleno, y tengo que caminar poco, mi siguiente parada está cerca, me dirijo al MERCADILLO VINTAGE DEL RAVAL. Es sábado, hace sol, la calle Riera Baixa se convierte en un popular mercadillo alternativo. Las tiendas sacan sus mejores ofertas y encuentras ropa, zapatos, bolsos, joyitas de segunda mano y discos de vinilo.





Me recreo en esas ropas, en esos objetos del pasado... Disfruto de esas reliquias y me premio con alguna. ¡Eso seguro!

Y después del chocolate, del paseo vintage y del regalito. Me voy, ahora sí, al mercado por excelencia de Barcelona. El mercado de los mercados: EL MERCAT DE LA BOQUERÍA.

En pleno corazón, en las Ramblas de Barcelona... La historia es que hace dos siglos los vendedores ya premiaban a sus clientas con una flor y de ahí que los floristas eligieran Las Ramblas para instalarse eternamente. 
Los 2600m2 de este mercado constituyen una experiencia única y multisensorial. Puro deleite para gusto, olfato, vista y tacto.

Paseo sus 300 puestos.
Donde lo mismo encuentras zumitos recién hechos.




Que frutas exquisitas...




 O huevos de Emú.




Sin embargo hoy se me antojan vieiras...


Y unos taquitos de jamón recién cortados.


Así que me retiro, con unas ricas viandas... Listas para cocinar en mi cocina y degustar en mi terraza, al son de esta explosión de vida con la que nos deleita hoy la primavera.

¿Se puede pedir más a un sábado por la mañana?



martes, 1 de mayo de 2012

INTERNATIONAL FRIENDS (2)


Hace días que tengo pendiente escribir esta segunda parte... Lo que pasó con esos amigos del alma que dejé en NY, a los que no quería querer para no sufrir al separarnos. 
Como era de esperar, no pude crear esa distancia y los quise con el alma y sufrí al separarnos.
Por fortuna la vida te depara segundas partes que SÍ SON BUENAS. Lo que se cultivó en esas calles de Manhattan, entre el ruido y los claxons, la multitud y los rodajes, los museos, la multiculturalidad y las ardillas de Central Park... Fue amistad, AMISTAD verdadera.
Cuando me despedí de Diana, la doctora loquita, mi mejor amiga por aquellos lares, volvíamos de comer en Pollos Mario (una cadena de restaurantes Colombianos en NY con manjares sobrehumanos y precios súper asequibles). Charlamos y reímos cogidas del brazo hasta el último minuto, cuando llegamos a aquella estación de Queens en la que todo el peso de la realidad nos invadió de golpe: seguramente no volveríamos a vernos. Ella regresaba a Colombia y yo a Barcelona dentro de poco. Se alejó cabizbaja, mirando hacia atrás cada dos segundos, la vi subir al metro y me quedé allí quieta hasta que el tren fue ya invisible.

De Toshi, mi amigo japonés, el enamorado de España. Me despedí mi última noche en NY. Después de bailar hasta el amanecer. Nos abrazamos en la 7ª Ave con la 45 tan cerquita de ese Times Square que tantas veces nos sirvió como punto de encuentro. Otra vez lágrimas y certeza de adiós definitivo.

Nunca pensé que en un año los tendría aquí, los tendría a los dos. Que todo confluiría para que los  tres jinetes del apocalipsis estuvieran de nuevo juntos, esta vez en un escenario muy distinto pero bello también.
El encuentro fue de locos, nos abrazábamos, nos pellizcábamos, nos gritábamos, nos moríamos de risa, no podíamos creer que fuera posible: estábamos juntos de nuevo. LOS TRES.


Les enseñé mi ciudad con todo el amor posible. Alucinaron con el encanto del Barrio Gótico y las maravillas de Gaudí.
Disfrutamos del mar, navegamos, comimos paella, bebimos sangría, bailamos flamenco, ¡sí señor! Cumplimos los tópicos... Pateamos de nuevo la lengua inglesa con nuestras incongruencias lingüísticas, y volvimos a demostrarnos que la amistad tiene idioma propio en el que no importa tu lengua materna y en el que no caben prejuicios culturales.

Llegó la hora de decirnos adiós otra vez: de nuevo besos, abrazos y promesas... Pero ahora no habían lágrimas, sólo certeza. Certeza de que la amistad pasó la prueba de la distancia, de que nuestros lazos son fuertes y de que somos chicos de mundo. CERTEZA de que no importa el lugar: en Tokio, en Medellín, en Barcelona o en New York ¡VOLVEREMOS A VERNOS!



Os dejo hoy con una selección fotográfica de esos lugares llenos de magia de los que disfruté con mis amigos. No son mías sino de un artistazo llamado Ruben Fernández, otro chico de mundo. Mi Barcelona es aún más bella desde su objetivo. No os perdáis sus obras maestras.